Hace ya algún tiempo que Óscar Tabárez debe ingeniárselas para que su salud pueda convivir con su labor diaria al mando del seleccionado uruguayo. Ya se lo había observado caminando con la ayuda de dos bastones durante la Copa América 2016, e incluso movilizándose en un carrito durante los entrenamientos.

El mismo Maestro había disipado los rumores sobre su delicado estado de salud al comunicar que padece una Polineuropatía Desmielinizante Idiopática Crónica (CIDP), una enfermedad que afecta los nervios periféricos y debilita las extremidades, provocando pérdida sensitiva distal e hiporreflexia.

Sin embargo, esta vez fue una Hernia Umbilical lo que causó preocupación en su entorno. La misma se caracteriza por el surgimiento de un bulto en la región del ombligo, conformado por grasa o por una porción del intestino que logró atravesar el músculo del abdomen. Una rápida intervención es importante para evitar infecciones.

Según informó la Asociación Uruguaya de Fútbol en sus redes sociales, el entrenador fue intervenido exitosamente en la noche del lunes y se encuentra evolucionando favorablemente. En los próximos días ya podrá reincorporarse a su actividad habitual.