Por lo general lo que mal empieza, mal acaba. El fútbol tiene muchos axiomas pero ha dado más de una muestra de que esta norma no está dentro del ambiente futbolero. Una muestra de ello se dio hace 68 años: Platense encaró una gira europea llena de derrotas, salvo cuando logró vencer al poderoso Milan por 3 a 2 en su inexpugnable recinto.

Hoy resultaría imposible lograr tamaña proeza para el equipo que milita hace varias temporadas en la B Metropolitana. Sin embargo en aquel día consagrado a los enamorados, los jugadores del Calamar rompieron más de un corazón en el norte de la Italia rica. En la región de Lombardía, dominada por los colosos Inter y Milan, Platense se hizo gigante ante el Rossonero y lo venció con goles de Federico Geronis (2) y Rogelio Cuello, descontando el sueco Gunnar Nordahl.

Fue el cierre perfecto para una aventura donde el sol salió con esa victoria épica, para poner en el olvido los traspiés con Sampdoria, Lazio y Lugano de Suiza. Tras ese paréntesis triunfal, siguieron dos derrotas ante Bologna y Spezia.

Recorte que narra el histórico viaje del Calamar a territorio europeo.

Además, el suceso del Calamar, que era entrenado por José D’Amico, tomó mayor relevancia ya que estaba disminuido en relación al plantel que venía de ser subcampeón del torneo de Primera División en 1949. Las ventas de Santiago Vernazza (River) y de Antonio Báez, donde brilló en Millonarios junto a Alfredo Di Stéfano y compañía, y la ausencia en esa gira del máximo goleador histórico del club, Vicente Sayago, quien se casó por aquellos días, agigantaron el triunfo.

Milan, por su parte, llegaba a esa jornada invernal con un invicto que mantenía desde el 2 de octubre de 1949, por la fecha 4 de la Serie A, cuando cayó derrotado por 1-0 ante Juventus. Y a final de temporada terminó levantando el Scudetto con el aporte de Nordahl, goleador de la liga con 34 gritos.

La Sampdoria fue el primer escollo de la gira, que resultó en caída por 2 a 1 el 1° de febrero. Cuatro días después llegó el revés ante Lugano por 3 a 1. No obstante el traspié más duro se dio al finalizar la semana inicial, cuando Lazio le propinó 6 goles a un Marrón sin reacción. El mayor tiempo de preparación fue quizás fundamental para llegar en mejoría al cruce del 14, ante Milan, que representó ese oasis en medio del desierto. De cara a las presentaciones finales, el 22 y 25 respectivamente, Bologna ganó 3 a 1 y Spezia se despachó con un 4-0.

Repasando la fría estadística de aquel cotejo en San Siro, Federico Geronis abrió la cuenta a los 42′ pero Nordahl igualó al minuto. De cara al complemento, otra vez apareció el sueco y 60 segundos después respondió el Marrón por medio de Cuello. El toma y daca terminó favoreciendo a la visita, que marcó el 3-2 final gracias a las salvadas de Villafañe y al segundo acierto de Geronis.

La crónica del partido que entregó René Centassi, periodista de la Agencia France-Press (AFP), narra con exaltación los minutos finales tras la conquista definitiva de Geronis, que cerró así sus líneas sobre un día histórico para la institución de Vicente López: “Fue evidente que Platense actuaba con precisión mucho mayor que Milan. Hubo, en todo momento, lucha correcta pero sin cuartel. No se desperdició energía. Todo malabarismo estuvo encaminado al gol. En este tipo de lucha, contra uno de los mejores equipos de Italia, triunfó Platense”.

Las formaciones de aquel 14 de febrero de 1951:

Milan (2): Giovanni Rossetti, Carlo Belloni, Benigno De Grandi, Arturo Silvestri (Mario Foglia), Carlo Annovazzi, Omero Tognon, Renzo Burini, Aurelio Santagostino II (Albano Vicariotto), Gunnar Nordahl, Nils Liedholm, Mario Renosto. DT: Lajos Czeizler.

Platense (3): Rubén Villafañe, Francisco Alberti (Valentín Domínguez), Juan Carlos Menéndez, Raimundo Sandoval, Manuel Rodríguez (Roberto Dutruel), Jorge Maldonado, Enrique Hoffman, Rogelio Cuello, Federico Geronis, Francisco Rodriguez (Juan Carlos Carrera), Miguel Ferro. DT: José D’Amico.

Árbitro: Camilo Marcatori.