Ariel Arnaldo Ortega ya era un crack cuando jugaba en Atlético Ledesma, un club jujeño que se encuentra en la ciudad de Libertador General San Martín. Ahí es donde el fútbol lo vio nacer. Donde comenzó la leyenda del sucesor de Diego Armando Maradona.

Conducción, gambeta impredecible, velocista con pelota en pie, ídolo en River, asistidor, número 10. Cuando comenzó a surgir como futbolista profesional, tan solo cuatro centímetros más de altura lo separaban del crack mundial, del campeón con la Selección argentina en 1986 y último finalista en Italia 1990. Mientras el Burrito debutaba en River de la mano de Daniel Passarella y se consagraba del Torneo Apertura del ’91, Maradona pasaba su último año en Napoli, idolatrado por los tifosi, donde se fue con dos títulos de Serie A, una Copa Italia, una Supercopa local y una Copa de la UEFA (actual Europa League).

Siempre estuvo esa comparación con el mejor del mundo. Especialmente en la previa del Mundial de Estados Unidos 1994. Con Alfio Basile como director técnico y una gran renovación en el plantel, Ortega se perfilaba para ser una alternativa a Maradona. El Burrito ya tenía dos títulos con River cuando comenzó a ser nombrado para la Selección argentina. Su historia se forjó ahí, en el Millonario, el club de sus amores. En esa época de recambio, el Coco Basile quería tener su magia y aprovechó que Argentina ya estaba clasificada al Mundial para probarlo.

Su debut con la celeste y blanca duró tan solo cinco minutos. Después vino la medalla dorada en los Juegos Panamericanos de Mar del Plata en el ’95 y la plateada de los JJOO de Atlanta en 1996. Después llegó el éxito con River en el ámbito local y en la famosa Copa Libertadores del ’96. Más tarde vinieron las participaciones en los tres mundiales: Estados Unidos ’94, Francia ’98 y Corea-Japón 2002. Ese partido contra Alemania lo jugó con alma y vida, aunque hayan sido para él tan solo cinco minutos. Entró por Ramón Medina Bello, compañeros en River. El Mencho había asistido a Abel Balbo para convertir el 2-1 final ante los teutones en el Estadio Orange Bowl de Miami. Hoy se cumplen 25 años de esos cinco minutos para comenzar a hacer historia con la camiseta Argentina.