Por mucho tiempo los argentinos miramos ganar este premio sólo a aquellos jugadores europeos que jugasen en las ligas de aquel continente. Y esto pese a contar por muchos años con Diego Armando Maradona como uno de los mejores de toda la historia, mas el nacido en Villa Fiorito no había podido ganarlo por no contar con nacionalidad europea. En los inicios de este galardón, sí se lo habían adjudicado tanto Alfredo Di Stefano como Omar Sívori aunque, no obstante, al momento del hecho contaban con las nacionalidades española e italiana, respectivamente.

En el año 1995 esta reglamentación de premiar sólo a jugadores europeos cambió y Maradona recibió un balón de oro honorífico. Por su parte, Messi logró su primer reconocimiento de esta magnitud por su rendimiento en el año 2009, pero no fue el último. En total, al día de hoy, acumula cinco balones de esta premiación y comparte el podio del trofeo junto a Cristiano Ronaldo, quien posee la misma cantidad que el rosarino.

Sin embargo, el 7 de enero de 2013 se produjo un hecho histórico. El número 10 del Barcelona y la Selección Argentina se transformó en el primer jugador en conseguir cuatro balones de oro correlativos (2009, 2010, 2011, 2012), algo inédito que no se ha vuelto a repetir. Así superó a Johan Cruyff (1971, 1973, 1974); a Michel Platini (1983, 1984, 1985) y Marco van Basten (1988, 1989, 1992), quienes lo lograron en tres ocasiones, siendo el francés el único en obtenerlos sucesivamente.

Aquel 2012 no fue el mejor a nivel colectivo, ya que el club catalán sólo pudo hacerse de la Copa del Rey. Pero eso no opacó el nivel individual de Lionel Messi, quien en ese año logró dejar atrás nada menos que el récord del tanque alemán, Gerd Müller, de 85 goles en un año calendario en 1972 con el Bayern Múnich y estirar la marca a 91 goles. Cifras impresionantes para un atacante de sus características.

El podio de aquella terna lo compartió con Cristiano Ronaldo y Andrés Iniesta, siendo segundo el portugués y tercero el español. Ambos habían completado un gran año desde lo individual, pero no tuvieron chances. Con un 41,60 por ciento, Messi se convirtió en el mejor jugador del mundo por cuarta vez.