Nuevo cuerpo técnico, nuevas expectativas. Martín Benítez nació en el club y sabe la preponderancia de vestir la camiseta y estar a la altura que demanda la historia. Por ende, adelantó las exigencias para el segundo semestre: “Nuestra idea es plantarnos en la cancha y volver a contagiar a la gente como lo hicimos en 2017, que fue un año muy bueno. Nos vamos a focalizar en la pelota, la tenencia y el arco rival. Después, cuando la perdamos, tenemos que recuperarla rápido. Es mucha intensidad, vamos a llegar muy bien al 25”, contó de cara a los Octavos de final de la Copa Sudamericana frente a la Universidad Católica de Ecuador.

Consultado acerca de sus preferencias para desempeñarse, se mostró dispuesto a ejercer la función que el entrenador le asigne. “No tengo una posición fija, puedo jugar por adentro y por afuera, me probó de nueve o atrás. Su trabajo es darnos las herramientas para que nosotros aprovechemos las oportunidades y mejoremos”.

La salida de Fernando Gaibor dejó la mítica 10 vacante y el misionero aparece como el heredero de dicho privilegio. ¿Cómo lo recibiría? “Para mí es un número más, no sé quién la llevará, pero si tengo que ser yo no tengo problema. No es algo de lo que esté pendiente. Lo que sí estamos buscando es formar un grupo unido que nos lleve a grandes cosas. Hay muy buena gente que hizo que sea fácil la llegada de Barboza y Chavez, algo fundamental para ellos. Que los que se sumen, sigan nuestro camino”, cerró.