El plan presentado por la cúpula de la Liga Alemana de Fútbol (DFL), cuya puesta en práctica depende de la evolución de la pandemia de coronavirus y de las decisiones de los responsables políticos, dio un paso gigante para conseguir el objetivo.

Entre los ítems se contempla eliminar el contingente de entradas para seguidores de los equipos visitantes, la eliminación de los puestos para ver de pie los partidos y la prohibición de vender alcohol.

Además, los tickets deberán ser personalizados para hacer posible el rastreo de personas en caso de que se detecten contagios. “La prioridad en Alemania no es ahora llenar estadios, sino la situación de salud pública”, expresó el director gerente de la DFL, Christian Seifert.

La Bundesliga se reiniciará el 18 de septiembre y la decisión final la deben tomar los responsables políticos, informó la agencia de noticias EFE.