Tras aplastar a sus rivales en la jornada de ayer, este sábado Ott Tanak dosificó la presión del pie derecho de manera tal que no necesitó firmar ninguna victoria de tramo para mantenerse cómodamente en la cima de la novena fecha del WRC que se disputa en el suelo teutón.

La fortuna estuvo del lado del estonio cuando el pentacampeón francés Sebastian Ogier (Ford) sufrió un pinchazo que lo retrasó dos minutos. Anteriormente problemas en el diferencial del Hyundai i20 del belga Thierry Neuville lo hicieron caer al cuarto lugar. Así las cosas el camino del Yaris quedó más despejado que nunca de cara a las tres etapas finales del domingo.

El nuevo podio, compuesto ahora por el español Dani Sordo, con otra de las máquinas surcoreanas, y el finlandés Jari-Matti Latvala, con el Toyota número 7, quedó a más de cuarenta segundos del líder. No obstante las ocho décimas que separan a ambos ofrecerán emoción de cara la definición.

Con este panorama, Neuville deberá cuidarse del ataque del último Toyota en pista comandado por el finés Esapekka Lappi, a sabiendas de que el noruego Andreas Mikkelsen (Hyundai) se encuentra a más de un minuto del quinto puesto.

El galo Sebastien Ogier, en séptimo lugar, intentará escalar y además sumar algún punto en el Power Stage, a sabiendas de que esta vez no podrá contar con juego de equipo debido al retraso del finlandés Teemu Suninen y el abandono del galés Elfyn Evans. Además Tänak sigue recortándole diferencias tanto a él como a Neuville.

El domingo totalizará tres tramos con 72.18 km de extensión. Dos pruebas idénticas en los viñedos de Mosela que serán seguidos por la etapa puntuable en Bosenberg. Una vez más, como en Finlandia, todo parece a pedir de Tänak.