El fatídico final del goleador santafesino sigue sumando episodios. Si bien fue velado el último sábado en Progreso, su pueblo natal, aún no logra descansar en paz por los altercados que se generaron entre clubes en torno a su pase. Cardiff, el que iba a ser su equipo en Gales, amenazó con denunciar no sólo al Nantes francés por “negligencia”, sino además al empresario Willie McKay por “manipulación de precios”.

“Se ha dicho que Cardiff no te interesa. Pero ese es probablemente nuestro error, porque filtramos en los medios que otros clubes como West Ham y Everton te quieren solo para estimular el interés en ti. Así es como trabajamos y eso puede ser malinterpretado por el jugador. Pero sin ese ‘zumbido’ nadie te conocería. Porque, honestamente, nadie sigue la competición francesa”, escribió McKay en uno de los mails difundidos por L’Equipe.

El agente había logrado, a costa de propuestas falsas de otras instituciones, una oferta inmejorable por parte de los galeses, que finalmente se quedaron con los derechos del futbolista. Con ayuda del sitio Daily Mail, la entidad ahondó en detalles: “Nos dijo que otro club le había hecho un pedido por escrito para obtener al jugador. Hemos hablado con ese club y no hubo tal pedido. Queremos entender la verdad acerca de si alguien estaba interesado en absoluto. Vincent Tan (dueño el Cardiff) odia a las personas que lo engañan. Él no toma las cosas así fácilmente”.

La Premier League informó que, al momento del accidente, el atacante era un activo del Cardiff, por lo que el club deberá pagar los casi 20 millones de euros que acordó. Sin embargo, desde la institución anunciaron el congelamiento de los pagos hasta que no se aclare qué fue lo que sucedió el 21 de enero por la noche, cuando la aeronave en la que viajaba el futbolista de 28 años se estrelló en el Canal de la Mancha.