Hay historias que jamás saldrán a la luz porque mueren en los vestuarios o concentraciones, acaso el confesionario íntimo que atesora el fútbol. Pero los libros sirven para contar algunos de esos momentos si es que el autor así lo desea, como el caso de Giorgio Chiellini en su autobiografía que es furor por las anécdotas que regala a los lectores.

Después de referirse a los comportamientos de Felipe Melo y Mario Balotelli o la polémica con Cristiano y el Balón de Oro, le tocó el turno a Arturo Vidal. “El alcohol era su punto débil. El futbolista no es un demonio o un santo, la distinción que debe hacerse es otra, es decir, entre lo real y lo falso. Alguien como Vidal, a veces, salió y bebió más de lo que debería, lo saben todos, se puede decir que el alcohol era un poco su punto débil. Las debilidades son parte de la naturaleza humana, cuentan las consecuencias que pueden tener en un grupo. El gran Arturo, un par de veces al año, no se presentó para entrenar, o si lo hacía, llegó diciendo que todavía estaba muy feliz, digamos, pero nunca venció la cojera”, aseguró.

El dato que completa la historia es un suceso durante una pretemporada, que tuvo al actual volante del Barcelona en un estado de indisciplina. “Estábamos en Miami la noche antes del último entrenamiento antes de partir. A la mañana siguiente, Arturo no estaba a la vista. Estaba en la cama y tuvieron que tirarlo por la fuerza. Después de diez minutos en el que todavía parecía borracho y ni siquiera vio pasar la pelota, terminó el entrenamiento que corría como un loco. ¿Qué quieres decirle a esa persona, que entre otras cosas trae alegría al grupo? Además de ser piloto, luchador y gran campeón”, completó el zaguero.