Pasada la medianoche, las caras largas por el increíble 0-1 que se acababa de consumar ante San Lorenzo eran evidentes. Sin embargo, se cumplía el primer año tras la heroica conquista en Madrid y el “Muñeco” lo entendió, por eso fue el encargado de encender a sus jugadores y acompañar la moción de los enardecidos fanáticos que saltaban en sus sectores. ¿Cómo lo hizo? Expresó unas palabras emotivas y, rápidamente, se prendió como un hincha a entonar las estrofas de una conocida canción ante la mirada de Rodolfo D’onofrio y Leonardo Ponzio.

“Buenas noches”, comenzó tranquilo pero fue interrumpido por el “olelé, olalá, el Muñeco es de River, de River no se va”. La respuesta fue una pared de lujo: “De todo corazón muchas gracias. Voy a hablar en representación de las tres partes, con el presidente de esta directiva, con el capitán. Es difícil, queríamos que la fiesta fuera completa. Ninguna derrota va a amargar la victoria y la conquista más hermosa del mundo, no la va a opacar en la vida”.

“Seguiremos perdiendo pero eso no lo va a borrar nadie. Principalmente quiero agradecerle a este grupo de jugadores. Realmente me siento muy orgulloso… Nos han hecho vivir el año más lindo y feliz, por lo menos a mí, el año más feliz de mi vida. Y yo sé que ustedes lo valoran. Me siento identificado con ellos y ustedes tambien se sienten identificados con el equipo. A esta gente hermosa que nos acompañó muchas gracias de todo corazón. Por vivir momentos inolvidables y seguir estando en las buenas y en las malas, en las malas muchos más como dice la canción”.

Emocionado hasta las lágrimas, levantando el puño como lo hace habitualmente en cada festejo, se entregó al corazón y dio un breve show. “River, River yo te quiero, yo te llevo adentro de mi corazón. Gracias por esta alegría de ganarle a Boca, de salir campeón”. Toda la tristeza por el reciente resultado se esfumó y las carcajadas aparecieron por doquier en el rostro de los integrantes del plantel. De allí en más, todo fue fiesta por alrededor de una hora.