Creció futbolística, social y educacionalmente en las instalaciones del Monumental, pero sus 39 años los vive lejos, ubicado en la comodidad de Río Grande do Sul. Es que se convirtió en ídolo del Internacional de Porto Alegre, donde tiene pensado colgar los botines, aunque eso puede esperar: “Es normal que me reconozcan más acá porque llevo 12 años en el Inter que sólo fueron interrumpidos cuando volví a River, pero yo siento el cariño en Argentina también. Pasé muchos años en River y poco tiempo en San Lorenzo pero que me marcó. En River mi vida estuvo dividida entre el fútbol y el colegio, en pasar todo el día en el club, en vivir otras cosas, no sólo fue ser profesional. Me crié en el club, crecí en el club, me educaron en el club, infantiles, inferiores, secundaria. Es un cariño especial y diferente. En Argentina hay muchos chicos que no me vieron jugar, pero eso pasa cuando te vas haciendo grande y van pasando los años”.

La vigencia es algo que no abandonó, ya que a raíz del temperamento y entusiasmo que despliega en cancha se permite disfrutar todavía de la actividad. Pero por supuesto, está llegando a las cuatro décadas sobre el lomo. “39 no es poco. Este año cumplí 20 años de carrera y hace algunos años que mi punto más fuerte y lo que me mantiene vivo es la cabeza y el físico. Uno no se olvida de jugar, pero físicamente trato de cuidarme mucho”, agregó en el ida y vuelta con TyC Sports. A propósito, mencionó a Marcelo Gallardo y su exigencia para sacar el potencial de cada jugador, sin distinción de apellido. “No le regala nada a nadie y eso lo supe desde el primer día. Jugué, jugué más de lo que pensaba, gané dos títulos, la primera Copa Argentina del club que fue impresionante. Había que volver, había que marcar, que soportar esa presión, lo que hacen todos. Hoy lo puede hacer De La Cruz, Nacho Fernández, Enzo Pérez, lo hacía el ‘Pity’ Martínez con otra movilidad, con otra dinámica. Yo tenía 35 o 36 años. Si me agarraba un poco más joven lo hubiese hecho mucho mejor y no hubiese tenido tantos problemas físicos, pero la verdad que no me puedo quejar“, se sinceró.

La evolución del fútbol también lo encontró readaptado a las nuevas formas de plantear los partidos, algo que destacó: “Antes se podía por ahí jugar un poco más con la pelota y correr un poco menos. Hoy hay que correr a la par de todos porque el fútbol lo requiere, siempre que sepas tratar la pelota y jugar a la pelota. Lo primero que hay que tener es la cabeza limpia y saber jugar al fútbol, después correr”.

¿Si se imagina como DT? “Hice el curso. Aprendí mucho de Marcelo (Gallardo), voy aprendiendo del ‘Chacho’ (Coudet), me ha dejado muchas cosas Bielsa. Cuando puedo le mando un mensaje a ver si puedo dialogar con él un poco. Tiene cosas que lo hacen diferente. Después hay otros técnicos que me han dejado cosas: Pellegrini, Tité. No sé si voy a ser técnico, pero sí ya voy pensando y voy asimilando cosas de los entrenadores para poder entender a los jugadores desde otro lugar”.