Hay momentos en la vida de una persona que se convierten en eternos. Y una vez que suceden quedan inmortalizados en la piel. Literalmente, fue lo que hizo Daniel Orsanic.

El capitán del equipo argentino argentino de Copa Davis, que en 2016 se sacó la espina y logró la tan ansiada Ensaladera, directamente se la tatuó en la espalda como parte de una promesa que había hecho en Zagreb antes de la final ante Croacia.

zzzzzzzzzorsanic