Hacer las primeras armas en Primera División suele ser fortuito cuando se aprovechan los minutos, y más si toca desempeñarse en la posición natural. Sebastián Driussi comenzó como volante por izquierda, luego por derecha, volvió a cambiar de banda, y luego recién pudo asentarse como atacante en la inolvidable dupla con Lucas Alario. Es uno de los jugadores de la era Gallardo que más anécdotas tiene puertas adentro y nunca tiene problemas en relatarlas, una de ellas muy conocida gracias al Instagram Live que protagonizó junto a Gonzalo “Pity” Martínez la semana pasada. Se trata del reto que recibió por parte del “Muñeco”, que lo vio desenfocado por su potencial pase al Zenit y lo sacó en el entretiempo.

“Me acuerdo mucho que cuando me empezó a poner de delantero, en 2016, me pedía todo el tiempo que estuviera más tranquilo a la hora de definir. No me olvido más de un partido que me marcó, que fue un River-Boca que salió 0 a 0 en el Monumental. En una jugada, Silva o Peruzzi, ya no me acuerdo, comete un error y Orión estaba muy adelantado, me quedó la pelota y pateé fuerte y erré. Pasaron unos días y una mañana me llamó a la oficina, o al confesionario como le decíamos, ja. Y ahí me dijo ‘mirá esta jugada: no la podés errar nunca’, y me empezó a explicar cómo podría haber resuelto, que tenía que estar tranquilo, que no me apurara, que no me la sacara de encima. Y me marcó: a partir de ahí me empezó a ir mejor, me relajé un poco más para definir. Eso me quedó grabado”, confesó.

La impronta del DT en el manejo de grupo coincide con las palabras de todos sus dirigidos, que destacan la comunión y sinceridad reinante del vestuario desde que el actual cuerpo técnico arribó a mediados de 2014: “Es como un padre porque te aconsejaba como persona. Me acuerdo que íbamos a jugar la Recopa contra Santa Fe. Yo usaba la 32 y la Conmebol no permitía hasta más del 30. Y la 11 estaba libre porque Javi Saviola se había ido. Entonces me llama y me dice ‘mirá, este número no se lo estaba dando a nadie, pero quiero que lo uses vos: de las camisetas con números altos no se acuerda nadie, y los mejores usan del 11 para abajo. Así que usalo, ojalá te traiga suerte’. Y así fue: en esa final hice un gol y me destapé. Y después no paré de hacer goles”.

Todo fue mutuo en el club de sus amores hasta que armó las valijas en julio de 2017 con destino a Rusia, donde fue padre de Francesca junto a Vanesa, su mujer. “Vivo solo para ella. Me cambió la vida. Antes por ahí pensaba: quiero todo para mí. Y ahora es todo lo contrario: todo para ella. Fui papá a los 22 años, muy joven. Y crecés de golpe. Hoy me siento más maduro, más tranquilo, relajado. Viviendo un sueño que siempre tuve que era ser padre. Y en lo personal cambié: me volví un enfermo de la alimentación y el entrenamiento. No tomo una gota de alcohol. Por ahí un poco en vacaciones, pero muy cuidado. Y antes tampoco es que me emborrachaba, ja, pero por ahí me daba algún gusto más con eso: ahora cero. Por suerte también mi mujer cocina todo sano. Y tenemos una personal trainer que nos ayuda mucho. En este último tiempo adelgacé cinco kilos y me siento mejor”, finalizó en la entrevista con Olé.