Es uno de los nombres que más expectativas genera en el combinado nacional pero su aporte a cuentagotas, ya sea por nivel o falta de oportunidades, limitan el potencial que la gente pretende. Sin embargo, en el duelo por el tercer puesto ante la “Roja” convirtió un gol en una performance deluxe hasta que el DT lo reemplazó y el delantero se molestó demasiado.

“Conversamos antes de la Copa América. Me dijo que quería que jugara de 9, y fue lo que se trabajó durante la previa y el torneo. Fue una calentura del momento, uno reacciona así por las pulsaciones. Hablé y le expliqué que quería jugar un rato más. Son cosas que pasan. No es un reproche. Quedo ahí. Y él me respondió bien”, indicó más calmado en ESPN.

Claro, la realidad marca que la “Joya” recién pudo mostrarse con este nuevo cuerpo técnico dado que con Jorge Sampaoli careció del apoyo que esperaba previo a la Copa del Mundo: “Hablé cuando vino a Torino antes de Rusia, como lo hizo con todos los jugadores. Tuve esa charla ahí, pero en el Mundial no tuve más comunicación. Nunca se acercó, nunca me dijo nada. No hablé más con él. Cero, ni me saludaba. Es raro, vos estás conviviendo en un complejo como en el que estábamos en Rusia, compartimos tiempo, te cruzás muchas veces. Es raro que el entrenador no salude a un jugador, que no le pregunte cómo está, cómo se siente. Fue la primera vez que me pasaba. Y bueno, fue así”.

El final fue conocido. Argentina eliminada en octavos contra Francia y un sinfín de críticas para el actual entrenador del Santos. ¿Si se pudo haber resuelto de otra manera? “No quise acercarme. Después las cosas no empezaron a salir, tampoco era fácil para él. Yo no me acerqué. No sé si hubiera estado bien acercarme. Creo que había distancia. Imaginé que podía haber pasado algo conmigo, tal vez las declaraciones previas. Todo terminó siendo de la misma manera y me fui a casa”, cerró el surgido en Instituto.