Cómodo como en el sillón de su casa, Faustino Asprilla sacó a la luz una curiosa anécdota que engloba un fallido atentado contra José Luís Chilavert a fines de los ’90. El episodio se originó por un altercado que ambos jugadores habían tenido en un partido de sus selecciones, por las Eliminatorias Sudamericanas. “¡Pero ustedes están locos! ¿Cómo van a acabar con el fútbol colombiano? Eso no puede ser. No, no, no”, sostuvo entonces “Tino”.

¿Cuál fue la propuesta para asesinar al ex Vélez? En la época, los dos fueron expulsados tras agredirse en un partido por las eliminatorias al Mundial de Francia 1998, disputado en el Estadio Defensores del Chaco, en Asunción, que culminó con victoria de los locales 2-1. Según relató el artillero, recibió una llamada de Julio Fierro, a quien la Fiscalía identificaba como un narcotraficante y lugarteniente de Pablo Emilio Escobar Gaviria.

El hombre lo invitó a un hotel donde concurrió junto a Víctor Hugo Aristizábal, otra gloria cafetera: “Estoy en el hotel. Me entró una llamada y alguien me dice: ‘Soy Julio Fierro; puedes llegar acá a mi hotel, estamos caletos’. Llegué y ese hombre estaba como con 10 personas más, todos borrachos. Y no andaban con hembras colombianas, andaban con puras hembras paraguayas. Y yo llego: ‘¿Qué más, cómo están, no están aburridos?’. Habíamos perdido el partido y ya… Es que ‘necesitamos que den autorización porque estos dos hombres se van a quedar aquí en Paraguay, Asunción, porque quieren ir a matar a ese gordo Chilavert…'”

La respuesta no tardó en llegar por parte de Asprilla. “¿¡Cómo así!? ¿¡Ustedes están locos!? Van a acabar con el fútbol colombiano, eso no puede ser, no no no. En el fútbol, lo que pasó en la cancha, queda en la cancha. Chilavert me metió el puño, alegamos, nos expulsaron y ya terminamos. Y esos sicarios ahí ‘no patrón, denos la orden que ese gordo…’ y tenían unas pistolísimas, y ‘yo que no, no…'”, contó aún sorprendido por la tensión del momento.

Al igual que esta historia, hubo muchos ajustes de cuentas por parte de la mafia colombiana que se jactó de manejar el fútbol. Entre los casos recordados, en 1994 fue cuando el defensor Andrés Escobar, de 27 años, fue asesinado en Medellín en un incidente presuntamente relacionado con un gol en contra que marcó frente a Estados Unidos (2-1) y que supuso la eliminación en el Mundial de ese año.