Si bien llegó a Italia hace apenas unas semanas, se adaptó a las exigencias del Neroazzurro e incluso convirtió goles. Sin embargo, Romelu Lukaku tuvo que vivir un repudiable episodio durante el encuentro ante Cagliari. Sufrió gritos racistas cuando se disponía a marcar el penal de la victoria 2-1.

El ex goleador del Manchester United miró enfadado hacia la grada de la que salieron los gritos, antes de ser rodeado por sus compañeros en la celebración. El partido se reanudó normalmente y no fue detenido en ningún momento por el árbitro.

Luego, a través de sus redes sociales, el belga exigió “unirse y tomar posición” frente al racismo: “Estamos en 2019 y en lugar de avanzar vamos hacia atrás. Pienso que como jugadores debemos estar unidos y tomar posición frente a este problema con el objetivo de conservar este deporte limpio y agradable para todos. Numerosos jugadores han sufrido abusos racistas este último mes. Fue mi caso ayer”.

“El fútbol es un juego en el que todo el mundo debe disfrutar y no debemos aceptar ninguna forma de discriminación susceptible de avergonzar a nuestro deporte. Las plataformas de las redes sociales deben igualmente trabajar más, con los clubes, porque cada día hay al menos un comentario racista hacia una persona de color. Lo hemos dicho desde hace años y no se ha hecho nada”.

 

 

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