En un partido atrapante con dos planteles interesantes desde lo ofensivo y tácticamente inteligentes, se vivió una atmósfera cambiante el estadio Sánchez Pizjuán. Pablo Machín se la jugó por un 4-4-1-1 que le dio resultados de inmediato, cuando comenzó ahogando al culé de forma categórica, bien parado en la presión.

Producto de una desatención de Lionel Messi, Sevilla capitalizó el error para abrir la cuenta en los pies de Jesús Navas. El astro argentino tardó cuatro minutos en exponer su fastidio consigo mismo y clavar una volea violenta que significó el empate. En posición de nueve goleador, Gabriel Mercado le devolvió la alegría al dueño de casa antes del descanso.

En el entretiempo, Ernesto Valverde movió fichas para aprovechar las bandas: Sergi Roberto y Ousmane Dembelé a la cancha. Ahora el dominio era del Barça, que tocaba y tocaba sin necesidad de cansar las piernas, hasta que a los 67’ otra vez apareció el mejor del mundo para igualar y a los 85’ para asegurarse el balón del encuentro. No conforme, en el último minuto asistió a Luís Suárez para el marcador final. Bestial lo de la Pulga: 36 goles en 35 cara a cara contra el conjunto andaluz.