Mauricio Pineda, quien supo debutar en Huracán, pasar por Boca y luego partir a la liga italiana, confesó que allí recurría a simular lesiones para no jugar debido a las coimas que ofrecían para arreglar los partidos.

“Fue difícil porque uno estaba acostumbrado en Argentina a la incentivación, que nunca lo vi como algo malo porque te motivaba para dar más y ganar. En cambio, en Italia, era para ir para atrás. A Juventus, después de ganar campeonatos, lo hicieron descender tres categorías por eso”, recordó Pineda, quien actuó en Udinese, Napoli y Cagliari, y tomó parte en el Mundial 1998 con la Albiceleste.

Incluso, Pineda aprovechó su diálogo con TNT Sports para ahondar en los detalles sobre las coimas: “Me pasó que el DT nos diga vamos para atrás o juguemos despacito. Era una locura, nos ofrecían mucha plata y nosotros nos estábamos jugando el ascenso. Hoy sería más difícil porque están los teléfonos y todo queda registrado. En ese momento, se sabía de las apuestas deportivas en Italia. En Inglaterra, España y Alemania hasta la última fecha se podía apostar, en cambio en el fútbol italiano cuando faltaban cuatro o cinco fechas la mitad de los partidos ya no estaban disponibles. Siempre estaba la duda y luego se descubrió”, afirmó.

El método de Pineda para quedar al margen de los arreglos era simular estar lesionado: “Cuando me venían a hablar les decía: ‘muchachos, esto es un grupo y me avisan nada más. Yo no voy a entrar a hacer ningún papelón. El jueves o viernes me desgarro y juegan ustedes, yo no quiero nada’. Muchas veces el DT no lo sabía, pero había otras que el mismo técnico nos decía si necesitan una manito vamos a afinar un poco”, confesó el medallista de bronce en Atlanta 1996.

Todo ese ámbito desleal fue mermando el deseo de jugar de quien pasó además por España y retornó a nuestro fútbol para jugar en Colón y Lanús. “Todas estas cosas que me fueron desilusionando en el fútbol. Al principio uno era mucho más inocente y lo que queríamos era disfrutar de jugar al fútbol, aunque cobraba bien y tenía un buen pasar. Por eso no dejé de pensar que era un juego, pero estas te hacen dejar de quererlo tanto. No dejé el fútbol por esto. Sí le fui perdiendo el cariño. Fueron un montón de cositas chiquititas que me fueron sacando esa pasión”, cerró el exjugador.