Ayer se cumplió un nuevo aniversario de la última gran conquista de la Selección, el triunfo en el Mundial de México 1986, donde el combinado nacional supo revertir la pálida imagen en su camino a la cita. “Muchos no creían, no confiaban. Las criticas estaban bien porque el equipo no gustaba, no rendía”, recordó Héctor Enrique en Presión Alta (TyC Sports).

El volante, quien se convirtió en una pieza clave del equipo de Bilardo, recordó el contraste que se vivió en Ezeiza: “Cuando nos fuimos nos fueron a despedir solamente nuestros familiares y cuando volvimos estaba prácticamente el país, eso nos llenó de orgullo”.

Además, Enrique recordó que el crecimiento paulatino se dio en todo el equipo al compás de las exigencias: “No fuimos de vacaciones, como decían, o a jugar solamente tres partidos. Fuimos mejorando con los partidos y terminamos siendo merecedores campeonato del mundo”.

Asimismo recalcó que más allá de correr y meter con eso “no se gana nada” y por eso la figura de Diego Maradona “fue fundamental por su sola presencia”, y por último destacó a otro campeón, un referente de 1978, como Mario Kempes, quien “tiene que sentarse en la mesa de los grandes, fue el mejor jugador y goleador del mundial”.