Llegó sonriente a sala de prensa pero no pudo evitar quebrarse cuando tomó la palabra. Éver Maximilano Banega llegó en busca de sueños y se va como ídolo indiscutible. Acompañado del presidente José Castro, el director deportivo Monchi, el vicepresidente José María del Nido Carrasco y el técnico Julen Lopetegui, agradeció todo el apoyo y la confianza a lo largo de su experiencia como sevillista.

“Queridos sevillistas. Llegó el momento de despedirme de todos ustedes, son muchos años disfrutando de todos. Me dieron la confianza para trabajar siempre con una sonrisa, para llevar a mi equipo a ganar cosas importantes. No olvidaré las UEFA que ganamos, hubo momentos buenos y no tan buenos, pero me enseñaron que darse por vencido estaba prohibido, me dejé todo en cada partido y sin guardarme nada”, comenzó su comunicado de puño y letra.

En reconocimiento a su rol de referente ejemplar, sus compañeros y ex jugadores de la institución le grabaron un saludo que resalta la grandeza como persona del rosarino. Ahora, partirá rumbo a Al-Shabab para iniciar una nueva aventura con la pelota siempre pegada al borde externo.