En la ida y en la vuelta, en Liniers y en La Boca, hubo repartija de debate en todos los ámbitos de la serie. Pero una jugada puntual se robó el favoritismo en la Bombonera, cuando Emanuel Más tomó de la camiseta a Joaquín Laso dentro del área y Fernando Espinoza, a metros de distancia, no sancionó penal. “Este fin de semana tuve que esconder a mi familia porque se filtró mi teléfono en Buenos Aires y recibí amenazas de todo tipo. Ya están hechas las denuncias y recién prendí el teléfono. ¿Hasta dónde llegan las redes sociales? Mi hijo está encerrado dos días y no sabe por qué. El de 3 años no entiende, pero al del 6 le dije que nos íbamos a quedar descansando en casa. Lo tomó bien porque yo estuve mucho de viaje por el Sudamericano Sub 20 y también por Libertadores, entonces nos quedamos. Fue muy desgastante todo. Prendía el teléfono y veía unas cosas… era increíble, impresionante. Era una llamada tras otra y sé que va a pasar pronto y va a estar todo bien”, expresó horrorizado.

Al referirse a la situación en general de los árbitros en el fútbol argentino, fue realista al mencionar que todos trabajan para la AFA y los clubes asociados: “Somos empleados de todos los equipos del fútbol argentino, me paga el sueldo Boca y me paga el sueldo Vélez. No voy a ir en beneficio de algún equipo. Se está generalizando que un error nuestro es para beneficiar a un equipo u otro. Es más fácil verlo desde una cámara lateral, yo estoy por detrás de Más y me tapa. No es un error sino que no lo veo. ¿Por qué tendría que cobrar algo que no estaba en el momento? No pude ver el agarrón porque el jugador me estaba tapando. Si yo me equivoco y después no trabajo, no sumo en mi sueldo. No es una situación linda ni fácil pero hay que sobrepasarla”.

Además, defendió al asistente que no marcó el agarrón en el área de Esteban Andrada: “El asistente en primer lugar está en ese tipo de jugadas para ver el offside. Y si llega a ver falta, me puede avisar por el intercomunicador. Pero él tampoco lo vio. Yo me quiero quedar con el gesto de los jugadores de Vélez después del partido, me vinieron a saludar el Monito Vargas, Gianetti, Salinas, agradeciéndome más allá de que sabían de esa jugada. Y el presidente (Rapisarda) vino al vestuario, le dije que no había visto la jugada y me dijo ‘gracias porque me lo estás diciendo mirándome a los ojos’. Es un sabor agridulce, pero si no lo veo, no lo cobro. Lamentablemente me agarra a cinco metros y el jugador me tapa”, confesó en Cómo Te Va.