Protagonizó numerosos escándalos que lo mantuvieron en el ojo de la tormenta durante toda su carrera, pero futbolísticamente se mantuvo vigente y en la Selección trasandina. Sin embargo la balanza se inclinó, una vez más, en su contra por discordancias con Gabriel Milito y sus colaboradores.

El zaguero llegó a un acuerdo para rescindir su contrato y partir con el pase en su poder luego de más de un año en Argentina. El origen del problema se habría originado en octubre, durante la derrota contra Central Córdoba, por los Cuartos de final de la Copa Argentina.

A partir de ese entonces, se lesionó y estuvo seis encuentros sin jugar. Cuando regresó, fue dos veces al banco y al tercero, ante San Lorenzo, ni siquiera fue citado para concentrar. El desenlace era de esperar.