Tal como sucedió la semana pasada, el entrenador no estuvo presente como es habitual cada viernes porque debió someterse a un control. La falta de conferencias durante dos viernes consecutivos es una situación atípica, ya que su costumbre es realizarla siempre pero motivos de fuerza mayor llevaron a esta decisión.

Pese a no haber diálogo con los medios de comunicación, sí estuvo al mando del entrenamiento en Ezeiza, a diferencia de la semana pasada que debió ser bajo las órdenes de Matías Biscay, su ayudante de campo.

De esta manera, el plantel Millonario tuvo sus actividades en el River Camp pensando en el partido de la próxima fecha de la Superliga, el domingo desde las 19.40 contra Banfield.