Las luces del Viejo Continente encandilan a cualquier mortal, más si el poderío futbolístico y económica se adueñan de la escena. En otros casos es al revés, jugadores de las grandes ligas que deciden probar suerte en América, como fue el caso de André-Pierre Gignac, que desembarcó en México de cara a la definición de la Copa Libertadores 2015, título que River obtuvo al vencer 3-0 a Tigres.

El goleador venía de ser la figura del Olympique de Marsella, conducido por Marcelo Bielsa, y sorprendió al elegir al elenco de Nueva León como su nuevo destino: “La verdad es que yo vine por la Libertadores, era mi sueño”. Pero fue más allá al hablar del eterno rival del Millonario. “Yo veía a Boca cuando era chiquito. Marsella se parece mucho en la afición y la sangre caliente”, reveló en una charla con Fox Sports.

La gran performance del francés no bastó para que una institución azteca levantara, por primera vez, la corona continental. “A mí me dolió muchísimo no poder ganar la Copa frente a River. No es nada fácil jugar contra equipos sudamericanos. Los argentinos tienen mucha experiencia en esa competición. La verdad que tuvieron otro nivel de inteligencia”, agregó apesadumbrado.

Las flores que recibió el club de la Ribera no terminaron ahí: “Nunca en mi vida podría haber imaginado que el club de Maradona y Riquelme me llamaría, hablamos de clubes míticos, incluso pude jugar con Ibrahimovic también, pero tengo realmente todo para ser feliz en Monterrey”, cerró el galo que disputó el Mundial 2010 y que lleva 246 gritos en 593 partidos.