Será imposible borrar para Emanuel Ginóbili la noche del 28 de marzo de 2019. Ese día nació la leyenda, su leyenda, con San Antonio Spurs, que lo homenajeó de la forma más soñada que puede existir: retiró la mítica camiseta 20 que Manu sudó con hombría, valentía y carácter durante 16 temporadas.

La victoria 116-110 de los Spurs ante Cleveland fue solo una excusa, todos querían ver y estar en el momento junto al bahiense. En el entretiempo, primero hubo un agasajo con varios testimonios de la Generación Dorada (Nocioni, Scola, prigioni, Oberto, Montecchia, Fernández, moderada por Adrián Paenza; previamente sonó el himno argentino en el AT&T Center) y una vez finalizado el partido, llegaron las emociones.

Unidos el deporte de un lado (RC Buford, Parker, Duncan, Oberto, Popovich) y por el otro su familia (su mujer Marianela junto a sus tres hijos), las palabras de rigor de cada uno y, después si, el paso de Manu al centro para hablarle a los fanáticos.

“No me imaginaba estar ni cerca de donde estoy ahora”, comenzó el bahiense. Luego siguió con los agradecimientos. A los hinchas, a sus compañeros de los Spurs, a su familia y a la Generación Dorada: “Jugar con ustedes fue un placer”, les dijo.

Agregó conmovido: “Ustedes pueden pensar que no influyeron tanto, porque la mayor parte de mi carrera fue lejos de casa, pero estando tan lejos sabía de sus esfuerzos por mirar mis partidos, de sus gritos, sus insultos y sus festejos en los sillones, eso me empujaba un poquito más”.