El dolor por la muerte de Diego Armando Maradona continúa latente hasta en los sitios más recónditos. En medio de los distintos homenajes, también hubo lugar para las anécdotas de los más allegados, quienes más lo conocieron y compartieron momentos de ensueño junto al astro. En la larga lista, uno de los mayores exponentes es Oscar Ruggeri que, una vez más, dedicó palabras a la memoria de su amigo: “Él tomó un camino de aislarse de la gente que realmente iba a estar ahí, de los que íbamos a poner la cara… ¿Por qué estos tipos únicos se mueren solos? Claudia (Villafañe) me dijo: ‘Cabezón, si vos vieras dónde falleció Diego, te morís’. No le quise preguntar más…”.

El gran partido que “Pelusa” debió disputar fue contra las adicciones, esas que hace dos décadas pudieron habérselo llevado definitivamente de la faz de la Tierra. En aquella época e incluso antes, el ex defensor tuvo encontronazos para hacerlo recapacitar de abandonar tan tenebroso camino. “Me peleé mucho, pero no por fútbol, por tema droga… Me encerraba con él en la habitación. Él nos dijo que tenía un problema con la droga. Lo hablábamos normal, pero yo me enojaba mucho. Le decía: ‘¿Vos no te das cuenta que tenés el mundo a tus pies? Podés ser feliz, tenés hijas maravillosas, Claudia que te sigue para todos lados, vos estás loco…’. Y él me decía: ‘Hay cosas que vos no entendés, la carga que yo tengo encima'”, afirmó en ESPN F90.

La reflexión para redondear el tema tuvo que ver con destacar la férrea relación entre ambos, que tuvo sus claroscuros pero siempre en pos de cuidarse entre sí. “Antes me esquivaba, porque yo le decía que no. Yo no sé qué tiene Dios para mí, qué me va a poner en el camino, pero traté de hacer las cosas bien como para, después de ser jugador de fútbol, estar bien. Me preocupa mi cuerpo, me cuido mucho. Trato de seguir una vida ‘normal’ sin el fútbol, de la mejor manera. Tomo vino tinto a la noche cuando ceno, pero bebidas blancas ni en pedo. Con eso él no pudo. Tapaba con todo eso lo grande que era, la inmensa carga que tenía arriba. Lo hemos hablado tantas veces… Yo tenía la confianza de él, si entraba a su habitación es porque algo pasaba”, finalizó.