La violencia y las barras bravas no son problemas que aparecen en el fútbol solamente. En la noche del miércoles, el plantel de San Martín de Corrientes, que fue a Santiago de Estero para jugar ante Olímpico por uno de los partidos de la semifinal de la Conferencia Norte, fue amenazado por un grupo que ingresó al estadio con armas de fuego.

Unos 8 barras irrumpieron en el entrenamiento del conjunto correntino, en el estadio Vicente Rosales, amenazando de muerte al plantel y le apuntaron en el abdomen con un arma de fuego al utilero Ramón Núñez y después al preparador físico Julián Pruyas.

Matías Lescano, escolta cordobés de San Martín, contó lo sucedido: “Anoche llevábamos 20 minutos de entrenamiento, algo normal para reconocer un poco la cancha, y de repente entraron seis o siete locos a amenazarnos. Estuvieron un minuto y medio, tenían armas y nos dijeron que no podíamos ganar, que no íbamos a salir vivos”, dijo en TyC Sports.

Eso no fue todo, una vez terminado el entrenamiento, cuando el plantel se retiraba del estadio y los jugadores se subieron al ómnibus que lo trasladó hasta el hotel, aparecieron los mismos 8 barras y comenzaron a golpear el colectivo mientras les mostraban las armas.