La esperada quinta fecha del Rugby Championship, aquella que marcaba la visita de los bicampeones del mundo a Buenos Aires, dejó un duelo que comenzó a definirse rápidamente y que se vio condicionado por el accionar del internacional francés Mathieu Raynal.

El equipo de Steve Hansen es hace rato el mejor del mundo ovalado, por lo que no necesita de ayudas externas. Al menos eso es lo que pareció, y así lo hizo saber el público que colmó el José Amalfitani. El rigor físico que imprimió la visita fue excesivo en más de una ocasión, y ante ello Raynal no juzgó con la rigurosidad necesaria: el saldo fue las pérdidas sensibles de Bautista Delguy -trauma acromio clavicular- y Emiliano Bofelli -leve conmoción cerebral-.

Antes de que se comenzara a desvirtuar el pleito hubo un partido donde Nueva Zelanda estiró diferencias rápidamente. Los wines Rieko Ioane y Waisake Naholo sentenciaron en tierra prometida cuando se cumplía el cuarto de hora.

Luego llegó la primera polémica de la noche cuando Delguy sufrió un rodillazo que lo dejó fuera de la cancha. Para colmo la guinda terminó en manos de Ioane, quien firmó su doblete. El consuelo arbitral llegó con una tarjeta amarilla que recibió Sony Bill Williams tras un tackle alto antes del cierre de la primera etapa.

El score adverso (17-3) potenció a la escuadra nacional, que con empuje pero sin prolijidad en las formaciones y el traslado intentó volver al partido. Sin embargo Patrick Tuipulot llegó a la conquista tras un line y un maul que pareció demasiado simple para los de negro.

Los All Blacks celebran en Vélez la conquista del Rugby Championship

El desahogo llegó cuando las piernas nuevas formaban parte del XV de Los Pumas. Así Tomás Cubelli -ingresado por Gonzalo Bertranou- se estiró en un segundo movimiento, y TMO de por medio, llegó al try pese a la defensa de un Beauden Barrett que brilló para demostrar por qué es el mejor apertura del mundo.

El envión se prolongó con la zambullida en la bandera izquierda que firmó Emiliano Bofelli. Parecía ser el momento para los del Bocha. Aunque no había chance de error. No obstante una filtración por el medio de la cancha derivó en un rastrón que tomó Anton Lienert-Brown para permitirle a Richie Mo’unga apuntarse también en el marcador, decretar el éxito de los de negro por 35 a 17 y sumar así una nueva corona en el Rugby Championship.

Fue lo último de la noche en Vélez. Una pena que todo lo trabajado y ensayado positivamente en los partidos previos de Los Pumas no salió a la luz. Además enfrente estuvo el mejor equipo del mundo, que como de costumbre no perdonó. Y si a eso se suma algún que otro fallo adverso, la ecuación no puede conducir al éxito.