Hasta el año 2000 el portugués Luis Figo supo ser una figura consolidada en Barcelona. Bajo su estela los culés habían alzado siete títulos (dos Ligas, dos Copas, una Supercopa de España, una Recopa de Europa y una Supercopa de Europa). Sin embargo de un día para el otro consumó su salida a Real Madrid y el público culé nunca se lo perdonó.

A partir de allí el mote de “pesetero” -en alusión a la peseta, el antiguo tipo de cambio que había en España- lo acompañó en cada cruce del blaugrana con el merengue. Hoy, 19 años después el luso explicó el por qué de su llegada al Santiago Bernabéu.

“Cuando haces un cambio siempre piensas que será para mejor. El primer cambio lógico que hice fue de país, era muy joven y lo hice para intentar una nueva experiencia que me diera más prestigio. El segundo fue un cambio de reconocimiento para intentar mejorar en todas las facetas: económicamente, prestigios, en títulos”, reconoció en una charla con José Moro, presidente de Bodegas Emilio Moro, por una campaña para conmemorar el 20mo aniversario del vino Malleolus.

Su salida del Barça dejó una huella comparable al adiós de Cristiano Ronaldo a la Casa Blanca. Ante ello el exdueño de la camiseta número 10 del Real resumió: “Los jugadores quedan y los entrenadores salen cuando hay malos resultados. Los jugadores pasan, los clubes quedan y el Madrid seguirá siendo muy grande sin Cristiano y era muy grande con Cristiano”.

De cara a un repaso de su carrera coincidió con varios grandes entrenadores, y para cada uno de ellos desplegó elogios: “He tenido la felicidad de entrenar con Cruyff, que para mí fue un maestro en términos de filosofía de juego y de concepto. Queiroz fue mi formador en la selección, después lo pillé en otras etapas en el Madrid o en la selección absoluta. Del Bosque, Mourinho… es difícil escoger uno porque todos ellos han sido importantes”.

Sobre los Galácticos, aquel equipo que brilló de la mano de su gambeta, el aporte goleador de Raúl, la magia de Zinedine Zidane y la espectacularidad de Ronaldo, Figo los definió en un concepto. “Raúl es un tío que siempre tiraba del carro, Ronaldo era potente y metía goles y Zidane era el top de la elegancia, era elegante jugando”.

Por último repasó su carrera desde aquel título Sub 20 y el paso por los grandes españoles e Inter de Milán: “El campeonato del mundo sub 20 en Lisboa. Me abrió las puertas para jugar por primera vez fuera de mi país y fue cuando ingresé en el Barcelona. Fue un momento crucial en mi carrera. Después cuando vine al Madrid y luego cuando tuve que iniciar otra aventura en Italia en la parte final”, completó.