Entre ambos suman más de 35 títulos con pasos por exquisitos equipos de Europa. Carreras soñadas, inimaginables. Calidad for export, representantes gloriosos de sus países. Toda aquella sabiduría se concentró en un Instagram Live en el que Juan Sebastián Verón ofició de entrevistador, mientras que Ronaldo se prestó a responder preguntas y develar curiosas historias jamás contadas.

Al recordad sus inicios, donde despilfarró rivales y coleccionó goles a una muy temprana edad, el brasilero explicó que no todo era color de rosas. “Había mucha más presión… Los defensas te amenazaban, trataban de intimidarte. Hoy en día es todo más relajado. Me acuerdo un partido con el Cruzeiro en el campeonato Mineiro 1993. Iba muy confiado. Jugábamos un domingo y un miércoles dije que iba a marcar tres goles. Minuto dos, el balón en mi defensa, yo mirando, viene uno por detrás y ¡pum! Yo me caigo, ni sabía de dónde venía. Me levanté con sangre. Él me decía ‘aquí no va a marcar tres goles en su puta vida, hijo de puta’. Yo pensaba ‘qué hostil, no es para tanto’. Pasados 10 minutos hablé con el árbitro y nadie había visto nada. Pasados otros diez minutos, otra vez, casi me rompe otro diente. Faltando cinco minutos para acabar la primera parte, me pega otro puñetazo sin que me enterara de nada. No había muchas cámaras y no se han visto en ningún lado las imágenes, pero tenía la boca rota. Yo salí llorando del campo. Tenía 16 años, no tenía experiencia”, comenzó el relato.

Lo reconfortante fue que, a pesar del duro trato que le propinaron, logró cumplir su promesa. “Di una entrevista llorando porque me estaban pegando sin balón. Volví a la segunda parte, me tranquilicé y ya no miraba mucho el balón, miraba dónde estaba el cabrón este. Al final ganamos el partido 3-0 y marqué los tres goles. Pero prefería no haber dicho eso. El tío te dice que te va a pegar, a matar y tú te lo crees con 16 años”, agregó entre risas.

La “Brujita” le devolvió la pared con nostálgicas palabras que subrayan el gran ambiente que se vive puertas adentro de la Selección Argentina. “Hay una anécdota de Burgos cuando vamos a jugar contra ustedes en el 98 en Río (Estadio Maracaná), que terminamos ganando. Llegamos, jugabas vos, Romario, era un equipazo. Antes de salir a la cancha hacemos la arenga: ¡Vamos, vamos! Burgos nos para y dice: ‘Esperen muchachos, esperen, yo hasta cuatro me banco, más de cuatro paramos el partido’”, contó el ex volante acerca del triunfó agónico con gol de Claudio López, que significó cortar una racha de 40 años sin ganarle a la “Verdeamarelha” en esa cancha.

No faltó buena onda ni recuerdos graciosos, pero la charla se volvió mucho más sensible cuando el presidente del Valladolid, que supo defender los colores del Barcelona, Inter y Real Madrid, entre otros, narró su primer gran lesión en la temporada 1999/00 durante su estadía en el “Neroazurro”. “Lo único que quería era volver a jugar. La fuerza que tenía se despertó. Muchos médicos me dijeron que con suerte iba a caminar y tener una vida normal. Yo esto no lo aceptaba. Solamente tenía fuerzas para volver a jugar. Estuve un año y ocho meses entrenando. La primera parte de la fisioterapia fue durísima. Una operación muy dura porque te abren la rodilla como 20 centímetros. Perdí mucha flexión. Pasados ocho meses todavía no tenía 120° de flexión. Me quedé preocupado y fui a una clínica de Estados Unidos. Me miró y me dijo que tenía que volver a operarme y con suerte iba a volver a caminar. Volví al médico francés que me había operado y estuve tres meses encerrado en una clínica del sur de Francia. Ahí vi que estaba dispuesto a todo para volver a jugar”, describió de una manera desgarradora lo que fue la rotura del tendón rotuliano.