Dorados de Sinaloa vive un momento histórico como club, ya que su entrenador es nada más ni nada menos, que un tal Diego Armando Maradona. En diálogo con Infobae, el Diez contó cómo atraviesa esta nueva etapa de su vida, lejos de su familia: “Estoy muy bien. Estoy pasando el mejor momento de mi vida seguramente, sacando que no están mis dos viejitos, pero la estamos remando con mis hermanas. Yo la remo con Rocío. Me encantaría poder ver a Dieguito Fernando (su hijo con Verónica Ojeda) y a Benjamín (su nieto, hijo de Yanina y Sergio Agüero). Pero cuando hay estos entuertos que se tornan en juicios me parece que ya no se puede pedir más nada. Yo ya no pido más nada”, afirmó.

Además, indicó: “Si mañana me muero y no lo veo a Benjamín, me va a doler el corazón. Lo mismo ocurre con Dieguito Fernando, Diego, Dalma, Gianinna y Jana. Estoy muy firme, muy acorazado. No me entran las balas, para nada”.

“Al Barba (Dios) le diría que no me saque nada, pero nada, de todo lo malo que hice ni nada de lo bueno que hice. Que me deje ser quien soy. Me gustaría que me recuerden como el mejor 10 del fútbol argentino, que ya es mucho decir”, puntualizó Maradona.

Por último, habló sobre la comparación que muchas personas realizan entre su persona y Dios: “Primero que Dios hay uno solo. Él tiene hijos y quiere más a unos que a otros. Yo soy a uno de los que más quiere y por eso me da tantas alegrías”, cerró entre risas.