Sacando del medio. Podía ser uno de los tantos ataques del equipo líder de la Serie A, pero el primero de ellos culminó en gol. Sí, en el Mapei Stadium de Reggio Emilia, Hakan Calhanoglu atacó directamente a la defensa rival y se la sirvió en bandeja a Rafael Leao, quien encaró al arquero y ajustició de pierna derecha.

Apenas habían pasado seis segundos del pitazo inicial, lo que convirtió a su anotación en la más rápida en la historia del fútbol italiano y también del europeo. Fue dos segundos más veloz que la conquista de Paolo Poggi, firmada en 2001 con Piacenza.

El portugués se metió en las páginas doradas de este deporte casi de casualidad, ya que fue titular en lugar de Zlatan Ibrahimovic, que no podrá jugar hasta enero por lesión en el bíceps femoral de la pierna izquierda.