Indignación, la palabra que describe a la perfección el penoso accionar de los efectivos policiales durante el compromiso entre Manaus y Treze. Mientras los jugadores visitantes le reclamaban un fallo al árbitro, fueron sorprendidos por el gas pimienta de los encargados de la seguridad.

Transcurría la victoria parcial a domicilio hasta el minuto 90, sin embargo el colegiado decidió agregar ¡10 minutos! y el dueño de casa logró igualar. Así, el Estadio Amazonia se volvió un caos con la protesta del plantel de Campina Grande.

El pitazo final colmó el vaso y, aunque todo parecía controlado, un arquero lanzó un golpe antes de que llegue la violenta reacción. Los afectados eran atendidos al mismo tiempo que sus compañeros metían el dedo en la llaga, sin ganas de terminar la cuestión.

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