Originalmente, el fortín de Colón tiene el extenso y poco recordado nombre de Estadio Brigadier General Estanislao López. Sin embargo, el 10 de mayo de 1964, comenzaría la leyenda de El Cementerio de los Elefantes, cuando el recién ascendido Sabalero enfrentó al mítico Santos de Pelé, que venía de conseguir un bicampeonato de Copa Libertadores y un tricampeonato en el torneo local; en total, eran 43 partidos de invicto para los brasileros, que contaban en ese momento, con el mejor jugador de la historia, para muchos.

Santos llegó a Santa Fe producto de una gira de amistosos en la que ya había vencido a Boca, Talleres, Godoy Cruz, River y Racing, pero como recordó Pelé: “Cuando jugamos contra Colón, perdimos. Yo creo que desde ahí para adelante todos empezaron a llamar esa cancha como el Cementerio de los Elefantes”. Y es que El Sabalero se quedó con la histórica victoria por 2-1, incluso luego de haber comenzado perdiendo con un tempranero gol de O Rei.

Fernando López y Ploto Gómez decretaron la victoria que hasta hoy sigue impregnada  en las 45.000 butacas, que ese día no alcanzaron para tanta gente, incrédula, de haber vencido a los invencibles. Incluso, Santos pidió revancha para jugarse en el Estadio Maracaná, pero el presidente de aquel entonces ítalo Giménez no dudó en descartar la posibilidad de volverse a enfrentar: “No había por qué ponerlo en juego”.

El autor intelectual de este apodo histórico sería el periodista argentino Ángel José Gutiérrez del diario El Litoral, quien se vio impulsado por un Colón que hizo lo imposible contra los brasileros.