La estadía de Julio César Falcioni fue productiva hasta un punto, dado que la final de la Copa Libertadores perdida contra Corinthians lo empujó de la cornisa. Entre uno de sus aciertos, hizo debutar a Guillermo “Pol” Fernández, polifuncional volante de gran proyección y que acaba de campeonar con Racing a los 27 años. Sin embargo, no todo fue color de rosas.

“Estuve en el plantel del 2011, en el que casi no tuve participación. Después en el 2012 salimos campeones de la Copa Argentina y perdemos la final de la Copa Libertadores. Y en 2013 nos terminamos clasificando a la Copa en la última fecha a Godoy Cruz. Ahí Julio se va y llega Carlos Bianchi. Yo jugué algunos partidos con él y después me fui a mitad de año”, arrancó.

Enojado por la forma en que se manejaron para anunciarle su salida lo obligó a irse, pero detalló el paso a paso del desenlace. “En Boca no me trataron bien. Nunca hablé con Bianchi, solo el primer día cuando llegó y me dijo que tenía que empezar a entrenarme con la Reserva. Yo pensaba en volver al plantel profesional, pero no fue así, me entrené con la Reserva, después ya no me dejaron entrenar más y me tuve que ir”, confesó en TNT Sports.

Los grandes  nombres del vestuario deben aflorar en liderazgo, en este caso fue Juan Román Riquelme el que se hizo cargo de motivarlo para que no pierda las esperanzas de triunfar: “Nunca pensé en dejar el fútbol. Yo dije que iba a salir de esa situación y que iba a a hacer mi camino. Lo pude lograr. Hubo alguien muy grande que me ayudó muchísimo. Román siempre estuvo pendiente de mi. Hasta el día de hoy estoy súper agradecido. Fue lo que me dio fuerzas para seguir adelante. Me alivió, me dijo que si necesitaba algo él estaba a disposición, que él me podía ayudar”.