Las fechas están pactadas: 22 de mayo en Brasil y el 30 en Buenos Aires. Pero un detallista del fútbol como Marcelo Gallardo jamás especula con los factores que envuelven a cada partido. Por eso decidió que el plantel partirá rumbo a Curitiba el próximo lunes con la idea de amoldarse a las condiciones de un césped artificial.

El estadio fue remodelado para ser una de las sedes del Mundial 2004 debido a la irregularidad que sufría por el paso subterráneo de un río y la poca luz solar que recibía. Eso se terminó cuando se instaló el sistema Italgrass: una alfombra con pasto artificial de 62 milímetros de altura realizada con hilos de hierba en tres tonalidades de verde.

Este fin de semana, los jugadores se acondicionarán en una cancha similar que no será la auxiliar del Monumental, descartada por completo. La opción más firme es la del predio de AFA, aunque existía la chance de concurrir a Excursionistas.

River ya tuvo que jugar en superficies tan bravas como artificiales: en marzo de 2015 lo hizo en el Elías Aguirre de Chiclayo ante Juan Aurich, un campo 100% sintético pero en mal estado. Y en diciembre se adaptó sobre la marcha al césped híbrido del Santiago Bernabéu, que le valió la gloria inolvidable en un marco épico.