Cuando las cosas no salen como se esperan, la bronca del vestuario suele transgredir las barreras y darse a conocer de diferentes maneras. Caliente por tener que cargar con una mochila que sembró la duda sobre su estado físico, Silvio Romero levantó el teléfono y pidió expresarse al aire. “Decir que no me baja la camiseta como por ahí te escuché a vos; o ‘le gusta mucho el chocolate y de noche no lo puede dejar’. Comentarios que tienen cierto grado de maldad”, disparó de arranque.

El apuntado fue el cronista que cubre al Rojo en el programa “De una”, conducido por Gustavo López. “Estoy a disgusto por todas las cosas que se están diciendo. No son ciertas las versiones que salen. Decir que estoy cinco kilos arriba, dos, tres o seis. Ahí la están pifiando. Sé que estoy falto de ritmo, pero tengo un fundamento. No bajé tres kilos. Me tuve que bancar que digan ‘no sé qué hace a la tarde porque acá desayuna y almuerza’. Pero hace un mes y medio no dijo que me infiltré cinco partidos para jugar”, prosiguió muy molesto.

El “Chino” llegó hace un año y medio a Avellaneda por una suma cercana a los 4 millones de dólares a cambio del 70% de su pase. Al hacer un repaso desde su arribo al club, fue categórico con el aporte personal: “Acá no va en si estoy dos kilos arriba o tres abajo. El rendimiento sí cambia con el peso, pero no estoy mal. Puedo y debo estar mejor porque represento una de las camisetas más importantes del país. Se me ve más lento pero porque no pude entrenarme de manera normal por más de un mes. No coincido que en el año y medio que estuve no fui lo que se pretendía. Los primeros seis meses me costaron pero en los segundos seis ganamos la Copa en Japón e hice un gol. En la Copa Libertadores con Corinthians anduve muy bien. Con River tuve la suerte de hacer otro gol”.