El éxito va acompañado del reconocimiento del público, y en caso contrario aparece la peor cara de la moneda. Si de Ronaldo Luiz Nazario de Lima se trata, es sinónimo de glamour y espectáculo, el mismo que brindaba con pelota al pie y en las discotecas que frecuentaba durante su época de jugador. “La gente todavía me reconoce a todos lados, pero ahora es más relajado. Hay una oportunidad de vivir tranquilo”, agradeció y, rápidamente, se metió de lleno en su rol de propietario del Real Valladolid, que acaba de mantener la categoría en La Liga.

“Creo que tengo una cosa que otros dueños de clubes no tienen, porque jugué y sé lo que piensan los jugadores. Sé lo que quieren. Sé lo que necesitan. Berlusconi entraba al vestuario y decía ‘¿Por qué nunca hacen un gol desde un tiro esquina? Es muy fácil. Pónganse todos fuera del área y cuando patean entren al área’. Todos dijeron: ‘Está bien, lo haremos’. Pero después de eso volvimos a lo nuestro. Yo después de un partido, le dije a Keko (delantero del Valladolid): ‘Ve con calma, espera al portero y él decidirá por usted”. Me miró y me dijo: ‘Es fácil para ti decirlo’.”

En cuanto a la final del mundo que perdió con la Verdeamarelha en Francia ‘98, fue tan sublime como realista: “No fue mi mejor partido. Pero me esforcé y corrí… Algunos días no te sientes bien y otros días sí. Es difícil de explicar eso. Ves a Messi jugando con el Barcelona, ​​y cómo juega con Argentina y es completamente diferente. No es fácil jugar con la Selección en grandes competiciones. Los mejores jugadores del mundo están allí, por lo que no es fácil ganar una Copa del Mundo, especialmente cuando juegas contra Francia en París. Todo el estadio era azul.”

En aquél entonces, el Fenómeno había sufrido convulsiones que gracias a Roberto Carlos no lo llevaron a la muerte, anécdota que se conoció muchos años después. Sin embargo, en 2002 tuvo la posibilidad de disputar otra definición y el recuerdo se le hizo presente una vez más con la pesadilla a cuestas. “Antes de la final en Yokohama, el partido fue a las 20:00, al mismo tiempo que en París. Después del almuerzo, todos se fueron a dormir y yo pensé: ‘No quiero dormir’. Estaba buscando gente con quien hablar y encontré a Dida, el arquero suplente de Brasil, que tenía mucho sueño. Le dije: ‘No, tú, quédate conmigo’. No dormí ese día, temiendo que algo vuelva a suceder. Se quedó conmigo todo el tiempo”, mencionó sobre el ex arquero del Milan.

Abocado a lo deportivo en el Pucela, descartó regresar a la vida política. “Me prometí no volver a involucrarme más y no apoyar a nadie. Solo espero que Brasil pueda mejorar como país. No más corrupción. No más hambre”, pidió. ¿Las críticas que se sufren en el deporte? “Veo muchos activistas por muchas cosas. Si eres negro, si eres gay… pero la gente llama a Ronaldo gordo y nunca escuché que alguien me defendiera.”

Para cerrar subrayó su postura de siempre cuidarse como profesional y persona, dejando lugar a tener más hijos. “Nunca fue mi prioridad la fiesta, siempre fue el fútbol, ​​así que no me arrepiento de eso. Los futbolistas son jóvenes… Ellos quieren salir, quieren conocer chicas. Cosas normales para los jóvenes, especialmente cuando tienes dinero. Me hice una vasectomía, pero congelé suficiente esperma para formar un equipo de fútbol si mi pareja quiere tener hijos, je”.