Se adueñó de prácticamente todas las miradas entre 1990 e inicios del 2000, cuando a fuerza de gambeta y goles puso el mundo fútbol a sus pies. Elegido como el mejor de todos en 1997 y 2002, año en el que ganó el Mundial de Corea-Japón, hoy en día es el mayor accionista y presidente del Real Valladolid, por lo que se encuentra en España realizando la cuarentena. “Es un momento de extrema dificultad, pero también de extremo sacrificio. Con mucha paciencia y responsabilidad. La mejor solución ahora mismo es quedarse en casa. Yo estoy haciendo lo mío, así que esperemos que podamos batir a este adversario cuanto antes”, comenzó su Instagram Live.

A pesar de la situación, el brasileño se negó a que utilicen test de COVID-19 en su club y comentó a qué se debe: “Los hemos rechazado porque no nos hacen falta. Hay muchos grupos que necesitan mucho más esta asistencia que nosotros. Seguiremos buscando las soluciones para que todo salga de la mejor manera posible. Mi responsabilidad es mantener el club con la salud financiera intacta. Nuestro compromiso con la evolución del club es muy grande y hacerlo sostenible es muy importante para nosotros. Para ello nos tienen que dar total seguridad para los jugadores y aficionados. Estamos pendientes del gobierno español para en cuanto acabe el confinamiento, las cosas se vayan a aclarando. No creo que tengamos problemas. Lo mejor sería jugar. Los chicos están entregándose al máximo, siguiendo los planes y programas que nuestros profesionales del área de nutrición y preparación física les envían”.

Consultado por el confuso episodio que terminó con Ronaldinho tras las rejas en Paraguay, no dudó en opinar sobre su amigo personal. “Tengo curiosidad por saber qué sucedió, es una pena que esto le haya sucedido. Es demasiado grande para pasar por una situación como esta. Espero que este malentendido se resuelva lo antes posible”. Juntos ganaron el Mundial 2002 y la Copa América 1999. Desde entonces, la “Verdeamarelha” no ha vuelto a conquistar el planeta tierra, más allá de los Juegos Olímpicos Río 2016 y el reciente título de Copa América en casa. Pero el ex goleador confía en un nombre: “Neymar es la mayor esperanza del fútbol brasileño”.