Mohamed Salah, figura de Egipto y quien marcó el gol clave para que los faraones regresen a un Mundial luego de 28 años, fue protagonista de una particular situación en las elecciones presidenciales en su país.

El atacante de Liverpool recibió más de millón de votos en los comicios, aunque claramente no se había presentado como candidato, pero la gente impugnó su sufragio y lo eligió como premio a sus actuaciones en el seleccionado de Héctor Cúper.

Increíblemente obtuvo el 5% y terminó segundo, detrás de Abdel-Fattah al-Sisi, quien resultó electo con el 92% de los votos. El actual presidente tendrá, entonces, su segundo y último mandato, tal como dispone la ley egipcia.