A poco más de un mes para la fecha límite de las negociaciones entre el gobierno de Holanda con la Fórmula 1 para la vuelta de la actividad al país europeo, el tira y afloje entre las partes enfrió el sueño de los simpatizantes naranjas que siguen a Max Verstappen alrededor del mundo.

En principio se contemplaba la chance concreta de realizar la carrera en 2020 en el circuito de Zandvoort, que ya albergó a la Fórmula 1 entre 1952 y 1985. No obstante el gobierno puso en duda el apoyo económico necesario.

“El gobierno es de la opinión de que este no es el caso”, respondió el Ministro de Medicina y Deporte de Holanda, Bruno Bruins, ante una consulta sobre la justificación del uso de recursos fiscales en miras a la realización del Gran Premio.

La fecha límite en las negociaciones es el 31 de marzo, momento donde debería cancelarse los costos para la realización del evento. En este sentido Bruins aseguró que una cita del mundo motor no está “suficientemente en línea con la política deportiva de la administración”, aunque igualmente “apoyarán el evento a través de garantías de modelo”.

Asimismo el director del circuito de Zandvoort, Robert van Overdijk, remarcó que igualmente lucharán por el anhelo de ver una vez más a la Máxima en los Países Bajos, tras 34 años de ausencia: “Tendremos en cuenta el mensaje del ministro en nuestras conversaciones con la FOM y seguiremos trabajando arduamente para hacer que este evento único suceda”.

Por último, el presidente de la fundación del GP de Holanda, Jos Vaessen, apostó a que el trazado de Assen, con un largo historial en el mundial de motociclismo, “podría ser la alternativa”. Lo cierto es que el calendario apremia para el público deseoso de ver en acción al talentoso e igualmente irreverente piloto local Max Verstappen.