El escándalo de doping encubierto que desató el descubrimiento de la Agencia Mundial Antidopaje dejó una sangría en el olimpismo ruso que parece haber llegado a su fin, con el levantamiento de la prohibición que pesaba sobre el Comité Olímpico de Rusia.

“El Comité Olímpico ruso está totalmente reintegrado en sus derechos como miembro del COI”, anunció con satisfacción el presidente de la instancia olímpica rusa, Alexandre Jukov.

La noticia se dio tres días después del final de los Juegos Olímpicos de Pyeongchang, donde un total de 168 atletas rusos “limpios” participaron bajo la bandera olímpica. Si bien Jukov remarcó el acontecimiento dejó en claro que la “reintegración está ligada a los exámenes antidopaje de los deportistas rusos que participaron en los Juegos Olímpicos”.

Y si bien se detectaron dos casos de doping positivos, el resto de los exámenes efectuados dieron negativo “así que la decisión automática de nuestro restablecimiento entró en vigor” continuó el dirigente deportivo, quien aseguró sentirse aliviado después de “los meses más difíciles de la historia del deporte ruso y del movimiento olímpico en Rusia”.

Por su parte el COI también confirmaba el levantamiento de las sanciones por medio de un comunicado: “El COI confirma que todos los resultados son negativos. Asimismo (…) la suspensión del Comité Olímpico ruso fue levantada con carácter inmediato”. Aunque finalmente, contrario a lo que se estipulaba en un principio, los atletas rusos no pudieron desfilar con la bandera de su país en la ceremonia de cierre.

Esta medida coincidió con el recibimiento que el presidente ruso Vladimir Putin ofició a los deportistas que participaron en los JJOO de Corea del Sur. “Mostraron las mejores cualidades humanas y deportivas. Demostraron sus cualidades de lucha”, declaró el mandamás.

En Pyeongchang los atletas rusos (que compitieron bajo bandera olímpica) cosecharon 2 oros para culminar en el 13er puesto, muy lejos de las 13 preseas doradas que habían conquistado en su tierra cuatro años atrás.