Colombia vivió una época negra durante el apogeo de Pablo Emilio Escobar Gaviria, el mayor narcotraficante de la historia, durante las décadas del ’80 y ’90 mientras duró el denominado “Cartel de Medellín”. El negocio salpicó a la sociedad a través de los años en materia política, social y deportiva, lo que en muchos casos desencadenó en la continuación de actividades delictivas de ese calibre.

En todo momento estuvo ligado del fútbol, un deporte que al “Patrón” lo apasionaba considerablemente, pero la ingrata noticia esta vez afectó a Mauricio Serna, histórico jugador de Boca, acusado por lavado de dinero sucio mediante inversiones inmobiliarias en la Argentina. Según la página web “Fiscales”, la decisión fue tomada por el Juzgado Federal Nº 3 de Morón, a cargo de Nestor Barral, tras el pedido realizado en agosto último por el fiscal federal 1 de Morón, Sebastián Basso, y del titular de la Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR), Diego Iglesias.

Entre los nueve acusados que irán a juicio están la viuda del capo, María Isabel Santos Caballero; el hijo, Juan Sebastián Marroquín y el mencionado ex futbolista. Al trinomio se le atribuye haber realizado un aporte esencial para inyectar en el país fondos del narcotraficante José Bayron Piedrahita Ceballos, vinculado al difunto líder. Antes de elevar el caso a juicio, el magistrado rechazó los planteos de oposición y de sobreseimiento realizados por parte de las defensas.

De acuerdo a la pesquisa, el Ministerio Público Fiscal asegura que formaron “una asociación criminal de corte internacional que operó en el territorio argentino desde al menos 2008 -fecha en la que se detectaron las primeras inyecciones de fondos- hasta el 29 de septiembre de 2017”. Esa organización, según las fuentes judiciales, estaba dedicada a “poner en circulación en el sistema financiero local bienes provenientes de maniobras de tráfico ilícito de estupefacientes que cometió el ciudadano colombiano Piedrahita Ceballos por fuera del país, específicamente en la República de Colombia y en los Estados Unidos de América, con el objeto de otorgarles apariencia lícita”.

En lo que al mediocampista multicampeón respecta, se lo acusa de “haberle entregado a Piedrahita Ceballos, a un precio irrisorio y ficticio, los derechos posesorios de un inmueble situado en el paraje denominado ‘El Campito’ -actualmente identificado como ‘Club de Campo San Diego’-, y dos lotes del ‘Barrio Terravista S.A.’”, los cuales tenía bajo su propiedad, pero pertenecían realmente al ex jefe de la Oficina de Envigado, Carlos María Aguilar.

El devenir del expediente permitió establecer que el colombiano y su entorno tenían contactos con el grupo económico que lideraba Corvo Colcet quien, a través de un conjunto de sociedades comerciales, canalizaría y administraría los fondos provenientes del narcotráfico en emprendimientos inmobiliarios en Pilar y servicios de bar/confitería, entre ellos en la explotación de “El Café de los Angelitos” de Balvanera, que fue allanado en 2017.