Como un perro rabioso, como un gigante dormido que en cualquier momento da el zarpazo para atacar a su víctima y dejarla en knock out. Un plantel que sabe sufrir y, sobre todo, que disfruta hacer sufrir. En modo semidios, Lionel Messi recupera balones, marca y asiste, mientras que sus compañeros se contagian de la mística divina que nunca desaparece del todo.

La versión de Luís Suárez fue estratosférica, descargó todos los balones que le llegaron y encima contó con el auxilio de Coutinho al mejor estilo Liverpool. La ayuda del VAR para dictaminar penal permitió que el astro argentino pusiera la ventaja con una definición categórica, mientras que el mencionado brasilero amplió.
Tras el festejo, Antony Lopes, el arquero visitante, fue reemplazado debido a un fuerte choque con Luís Suárez. El primer tiempo acabó con un 2-0 a favor del Barça que se quedaba corto.

En el complemento, Lucas Tousart sembró el pánico con el descuento a los 58 minutos, pero la reacción estuvo a la altura. Cuando el Lyon dominaba, entró Ousmane Dembélé por un Coutinho agotado y la Pulga se cargó la mochila. Anotó el segundo en su cuenta personal y calmó a las caldeadas tribunas.

Tan arriba se vino el culé que el cuarto lo marcó Gerard Piqué en una aparición de centrodelantero, obviamente pase del 10 argentino. Instantes después, Ousmane Dembélé sentenció la serie con otra habilitación del rosarino. Una goleada que lleva a los hombres de Ernesto Valverde a los Cuartos de final en una película que contó con capítulos de ensueño, zozobra y diversión. El único representante de La Liga promete dar pelea.