Sufrió recaídas cuando su carrera asomaba como promisoria, primero en Racing y luego en el exterior. Pasó por Chile, Francia y México antes de recalar en la MLS, donde optó por ingresar al SABH (Substance Abuse and Behavioral Health), un programa sobre el abuso de sustancias y salud conductual. “Estaba a punto de pisar el palito y decidí hablar con el club. Decidí venir acá para estar tranquilo y pensar en mí, tener un psicólogo con el que puedo hablar, no son las cosas que se están diciendo y eso es algo que me dolió. Aunque pida ayuda, la gente me crucifica”, reconoció apesadumbrado el goleador de 25 años, quien se perderá el inicio de los Playoffs de la liga.

“Lo que tengo que valorar es que tuve los huevos suficientes para pedir ayuda antes cometer un error, podía ser sancionado y perjudicar mi carrera. Si pedí ayuda fue porque la necesitaba, pero siento pena porque han dicho muchas cosas en las redes sociales”, confesó en TyC Sports. Su presente en Portland Timbers, que pagó 9.000.000 de dólares por su ficha, transformó para bien su vida y alejó los fantasmas. Pero la merma en su rendimiento fue notable y los rumores no tardaron en retomar fuerza: tras un gran arranque de temporada con cinco goles en seis encuentros (en total acumula 11 gritos en 19 choques), sufrió una expulsión que lo privó de estar en el último encuentro. ¿La razón de su bajo rendimiento según el club? “Virus estomacal”.

Pero el periódico ‘Oregon Vivo’ redobló la apuesta al asegurar “más que probable” que su falta de protagonismo radica “en los problemas que tuvo fuera de los campos de juego”. Luego de ausentarse en varios entrenamientos, el ex Defensa y Justicia prefirió someterse al tratamiento local. Su presencia en los Playoffs contra Los Ángeles Galaxy dependerá de lo que decidan los médicos del SABH.