Fue la primera vez para ambos en una definición mundialista en la categoría sub 20, y tras 90 minutos de fútbol Ucrania logró revertir la ventaja inicial que supo tener Corea del Sur para liquidar el pleito a tres minutos del epílogo.

Una vez más el VAR jugó su papel en la Copa, y tras salvar a último minuto la clasificación a la final de los europeos en el duelo previo con Italia, esta vez jugó en contra para la ex república soviética. Una infracción dentro del área de Danilo Beskorovayniy sobre Se-Yun Kim fue corroborada por la asistencia arbitral y Lee Kang-in lo cambió por gol a los cinco minutos de juego.

Poco a poco los europeos ganaron confianza en campo rival, y tras avisar con un tiro libre de larga distancia, a los 33′ Vladyslav Supriaha tomó un rebote y castigó al primer palo para igualar el partido.

En el complemento los europeos consiguieron revertir el trámite con el doblete firmado por el atacante del Dynamo de Kiev, tras aprovechar un rebote que lo dejó mano a mano con el arquero Gwang-Yeon Lee y cruzar la pelota bien lejos de su estirada.

Corea del Sur no se entregó y fue a la carga por el empate, que pudo haber llegado en la recta final con un cabezazo de Hyun-Woo Kim que sin embargo encontró las manos del arquero ucraniano Andriy Lunin, explicando el por qué de su arribo a un gigante como Real Madrid y además su presencia en la mayor comandada por Andrey Shevchenko.

A falta tres minutos para el final una enorme corrida de Heorhiy Tsitaishvili sentenció el título para los suyos tras una campaña perfecta que lo tuvo invicto para lograr la ansiada consagración.