Varios jugadores que iniciaban su camino deportivo, hace casi 40 años, tuvieron que cambiar los botines por un arma para defender a nuestro país en la Guerra de Malvinas. Luís Escobedo tenía 19 años cuando se encontraba haciendo el servicio militar y fue llevado para combatir contra las fuerzas británicas. Pasado el tiempo, siempre derrama una lágrima e infla el pecho al narrar su heroico accionar para atestiguar lo que fue un escenario frío y tenebroso en plena adolescencia. Con 56 otoños sobre el lomo, decidió regresar al Cementerio de Darwin para rendirle homenaje a los fallecidos en batalla, pero el emotivo gesto tuvo un altercado. “Por esta bandera (decía ‘Territorio Argentino’) y por cantar el himno argentino, fui arrestado dos días”, señaló en sus redes sociales.

“Con siete compañeros de Lomas de Zamora viajamos la semana anterior. Al otro día de llegar, fuimos al cementerio de Darwin, donde descansan nuestros héroes. A los dos días nos despiertan en el hotel policías y personal de inteligencia. Nos sacan algunos celulares, cámaras de foto y toda pertenencia con logos de Malvinas, además de requisar cada habitación. Nos imputaron por desplegar banderas y gritos insultantes, por lo que nos arrestaron”.

¿Cómo se resolvió la confusa pesadilla? “Estuvimos todo el día declarando. Recién al otro día a la tarde vinieron las autoridades británicas, nos absolvieron de todo cargo y dijeron que van a hablar con los isleños para que sean más comprensivos hacia los ex combatientes, que tenemos derechos a honrar a nuestros verdaderos héroes. ¿Hace falta que nos traten como delincuentes por el sólo hecho de honrar a nuestros caídos, que gracias a Dios hoy tienen nombre y apellido?”, consultó fervientemente.

El nacido en Santiago del Estero se formó en Los Andes, donde debutó profesionalmente en 1982. Luego vistió los colores de Belgrano de Córdoba, regresó al Milrrayitas, Colón de Santa Fe, Santiago Wanderers de Chile, Vélez Sarsfield, nuevo paso por el Pirata, Temperley y se retiró en Dock Sud en el 2000.