En distinta escala, Didier Drogba también significó un antes y un después a raíz de su lucha para pelear por los derechos en África y hasta por ponerle fin a un conflicto bélico. Inspirado en el 10, el marfileño expresó todas sus sensaciones en una carta que tituló “Siempre quise ser Maradona”.

“El día que dejé mi carrera como jugador fue como si mi sueño de la infancia hubiera terminado. Había sido difícil vivir con esa ‘pequeña muerte’, porque de repente nos encontramos un poco desnudos, sin horizonte, sin meta que alcanzar, sin sueño que superar.

Ahí, con tu desaparición, es mucho más que el sueño de un niño que se desvanece, es el fin de ‘mi’ fútbol, de la idea que siempre he tenido y de la que tú eras a la vez símbolo, modelo. y el portavoz. El fútbol está lleno de vida, atrevimiento, picardía y libertad.

Lo curioso es que mi primer partido del Mundial fue contra Argentina. Y eso que incluso marqué. En esta ocasión te vi de lejos pero no me había atrevido a acercarme. Soy tímido aunque no siempre se nota. De repente, yo, el capitán de la selección marfileña y jugador del Chelsea, me sentí como un niño muy pequeño delante de ‘mi Dios’.

La única otra persona que me impresionó tanto fue Michael Jackson. Él también, solo lo vi de lejos, ¡pero qué sorpresa!

En 2008, casi me encontré contigo, ¡pero elegiste el período de la Copa Africana de Naciones para venir a visitar a los Blues! Cuando supe que habías podido conocer a todos mis compañeros de equipo mientras yo estaba en Ghana, ¡estaba loco!

Finalmente, pude encontrarme con vos en 2018, con motivo del Mundial. No tengo miedo de decir que fue el mejor día de mi carrera.

Siempre recordaré que me besaste y dijiste: ‘¡Drogba, bomba!’ No sé si te diste cuenta, pero ya no tocaba el suelo. Y me tomó un tiempo volver a bajar. Fue un poco como mi Balón de Oro.

En los últimos años, por supuesto, sentí pena de verte. Pensé que podía adivinar la tristeza y el arrepentimiento en tu mirada a menudo perdida.

Es una locura porque solo hablé contigo durante diez segundos y todavía tengo la impresión de que te conozco tan bien. Ahora tendremos que aprender a amar el fútbol sin ti. Es como seguir amando la vida después de que un ser querido se ha ido. Evidentemente, es posible, pero llevará tiempo. Adiós Diego, te quise mucho”.