Nunca antes había ocurrido, o tal vez habría que recabar en el tiempo para asimilar lo que Fernando Zampedri debió transitar en estas horas. La cruda noticia de que debía pasar por el quirófano jamás le fue transmitida, por lo que disputó el primer tramo de 2019 sin saber que tenía rotura de ligamentos del tobillo. “Ahora estoy más tranquilo, la verdad es que luego del cuarto estudio en este año, sumado a que venía de una lesión importante desde el partido con Gremio en el Gigante, no fueron días fáciles de sobrellevar. Más aún cuando la semana pasada me dijeron que debía operarme. Me agarró por sorpresa porque en definitiva estuve varios meses sin saberlo”, comenzó el relato.

La inquietud por no poder pisar con normalidad y la hinchazón en la zona lo hicieron dudar del accionar de Marcos Diez, ex médico del plantel. Fue así que “llamé a los kinesiólogos porque no daba más del dolor. Y me habían dicho que no tenía nada cuando me fui de vacaciones. Hoy en día soy consciente porque hasta que no vino el nuevo médico y me dijo lo que tenía, no sabía nada. No estaba enterado que era tan importante mi lesión. Lógico que otras personas pusieron en riesgo mi carrera. Fue una locura lo que pasó y lo que hicieron. Estuve todo el semestre mal y nadie me había dicho. Incluso, después de la operación no sé cómo quedará todo. Ojalá que bien por supuesto. Pero es un tema muy complicado”.

El especialista que estará a cargo será Hernán Giuria y no hay nada como transmitirle tranquilidad al ex Atlético Tucumán, que espera por una evolución favorable luego de una pesadilla en secreto: “Confío mucho. Aunque aún trato de asimilar todo lo que me pasó porque es grave. Pero a la vez miro hacia adelante con optimismo y pienso en que la recuperación saldrá muy bien. Me decían que sólo tenía un pequeño problema y no que tenía los ligamentos rotos o el hueso comido. Incluso hasta llegué a dudar de mí porque no comprendía cómo me caía a cada rato cuando pisaba. Me llegué a cuestionar si el verdadero problema era yo realmente. Me tocaban y me caía solo. Notaba que tenía algo, pero había gente que me decía que no era nada y por eso seguía”, indicó en Ovación.

La clave fue que de estar mal pasó a estar peor, porque un acontecimiento se sobrepuso a otro y la molestia evidenció el dolor insoportable. “Lo que pasó fue que me resentí cuando jugamos con Gremio en el Gigante. Choqué con Kannemann y me volví a romper el tobillo. Seguí jugando e incluso marqué el gol. Pero no podía ni pisar esa noche. Y al otro día ni te cuento. El tobillo era como que se iba a para todos lados. Algo más tenía que una simple lesión. Pero no quería salir. Aunque después nunca me recuperé… claro… nunca me dieron un parte médico con lo que realmente tenía”.

Respecto al apoyo de Diego Cocca, vital para mantener enfocado al delantero, se deshizo en elogios por las palabras de aliento en una instancia delicada. “Siempre estuvo a mi lado. Me habló y tranquilizó mucho también. En este aspecto debo agradecerle a él, al cuerpo médico y los dirigentes porque me dieron todo su apoyo en un momento duro desde lo personal. Al hincha lo entiendo porque esperaba mucho más de mí. Se enojaba con razón desde el punto de vista que no estaba rindiendo. Pero yo también estaba caliente conmigo mismo. No podía comprender cómo estaba tan bajo de nivel y cómo pisaba”, cerró.