Ya culminadas las celebraciones con el equipo Wayne Taylor Racing por la victoria obtenida el último domingo en Daytona, correspondiente al WeatherTech Sports Car Championship, Fernando Alonso se encuentra un paso más cerca de su objetivo: ser reconocido como uno de los mejores o el mejor corredor de todos los tiempos.

Esta nueva presea ajena a la Fórmula 1, la categoría reina del automovilismo internacional de la que el español se alejó a fines de 2018, lo vuelve a ubicar en el epicentro de las discusiones sobre quiénes integran el podio de las leyendas de este deporte.

Sin embargo, definirlo con exactitud es una tarea más que difícil al tratarse de épocas y campeonatos diferentes. La imposibilidad de cuantificar o de otorgarle valor numérico a todos los logros posibles dentro del mundo motor deriva en la falta de un denominador común a la hora de comparar las distintas eras y los pilotos más importantes de cada una de ellas. ¿Acaso un título de Fórmula 1 vale más que un Rally Dakar? ¿Conseguir la victoria en las 500 millas de Indianápolis supone un mayor desafío que el campeonato de IndyCar? ¿A qué lugar quedan relegadas las categorías de resistencia?

Actualmente, el único parámetro existente que sirve, y que es aceptado por la mayor parte de los especialistas y corredores, es la Triple Corona, que consiste en ganar las 500 millas de Indianápolis, las 24 horas de Le Mans y el Gran premio de Mónaco. Cada una de estas pruebas tiene su dificultad particular, que varían una de la otra y, entre todas, llevan a los competidores al máximo de sus capacidades y los corona como los más versátiles.

Las 500 millas de Indianápolis forman parte del campeonato de IndyCar y consiste en girar 200 vueltas en un óvalo a una velocidad promedio superior a 360 kilómetros por hora, con dos curvas que se pueden llegar a tomar cerca de los 400. El reto se vuelve aún más difícil al tener que derrotar a 32 autos a esas velocidades en rectas de sólo 15 metros de ancho y curvas de 18, donde con salirse centímetros de la línea de carrera implica perder inercia, que cuesta más de dos vueltas en recuperarla, e incluso un potencial choque contra el muro.

Las 24 horas de Le Mans es la segunda parada del World Endurance Championship (WEC) y pone a prueba la resistencia de los equipos en stints de más de tres horas en un circuito de más de 13 kilómetros de longitud con un tiempo de vuelta promedio superior a los tres minutos y medio. Lo que hace a esta prueba única en relación a las otras dos es que un auto es ocupado por tres pilotos, por lo que uno puede ser el mejor de toda la pista y ver como se esfuma su esperanza por un error de su compañero.

El Gran Premio de Mónaco está incluido en el calendario de la Fórmula 1 y es el fin de semana más glamouroso de todas las categorías del automovilismo. Al correrse en las calles del principado, se trata de un circuito muy estrecho, con pocas oportunidades de adelantamiento y altas chances de terminar contra un muro. Es por esto que es la prueba que más exige a los reflejos, a las muñecas y a la paciencia de los pilotos.

Hasta el momento, el único hombre que fue capaz de conseguirlo fue Graham Hill, quien obtuvo las 500 millas en 1966, las 24 horas de Le Mans en 1972 y el Gran Premio de Mónaco en cinco oportunidades (1963, 1964, 1965, 1968 y 1969) siendo el segundo máximo ganador de la historia por detrás de Ayrton Senna.

A eso apunta Fernando Alonso en esta nueva etapa de su vida, alejado del paddock de la Fórmula 1 y centrado en lo que será la temporada 2019 de IndyCar. Al español sólo le falta conseguir la victoria en Indianápolis, donde corrió en 2017 y tuvo que abandonar por problemas de motor, ya que obtuvo el Gran Premio de Mónaco en 2006 y las 24 horas de Le Mans en 2018 junto a Sebastian Buemi y Kazuki Nakajima.

Sin embargo, para poder convertirse en el segundo piloto en conseguir este hito, Alonso volverá a correr en las 500 millas el próximo 26 de mayo a bordo de un McLaren con motor Chevrolet para demostrar que su buen desempeño hace dos años no fue casualidad. Antes de que su motor Honda dejara de funcionar, el asturiano se había mantenido en el top 9 durante toda la carrera, sin perder pisada con los líderes más experimentados, como Helio Castroneves y Takuma Sato, que acabaría ganando la carrera.

Pero no todo termina ahí para el español de 37 años ya que la victoria en las 24 horas de Daytona le abrió una nueva oportunidad de hacer historia al poder convertirse en el primer hombre en conseguir la Triple Corona y la Triple Corona de Endurance. Ésta consiste en ganar las 24 horas de Daytona, las 24 horas de le Mans y las 12 horas de Sebring, correspondiente al Mundial de resistencia que está fechado el 16 de marzo en el que Alonso aún no ha confirmado si será parte.

Pese a que no es un hito tan inalcanzable como la Triple Corona, 12 pilotos lo consiguieron a lo largo de la historia siendo Timo Bernhard el último en 2010, conseguir las dos Triples Coronas definitivamente pondría a Fernando Alonso como uno de los mejores pilotos que el mundo haya visto.

Por Facundo Osa.